oct 19

 
Robert Jasper y Roger Schaeli liberan la directísima John Harlin con la salida Heckmair en la norte del Eiger

Del 20 al 23 de septiembre Jasper y Schaeli escalaron la mundialmente famosa Directísima John Harlin con salida Heckmair en libre, colocándole el punto rojo por primera vez.

La vía de 1.800m de longitud, conocida como directísima John Harlin a la norte del Eiger, es una de las más exigentes del mundo, con roca y hielo de extrema dificultad (M8, 7a, E5). Los pitones que hace 44 años usaron los primeros ascensionistas estaban en condiciones muy dudosas. Después de la liberación de la Directísima Japonesa (Jasper/Schaeli, 2009), esta vía es la segunda gran ruta realizada en estilo libre moderno en la norte del Eiger (los pitones ya sólo sirven para asegurar, no para progresar). Pero es tan peligrosa que intentar realizarla en verano estaba fuera de cuestión. A su vez, el invierno es demasiado duro y frío; esto llevó a estos dos profesionales a elegir el otoño.

“Hemos buscado el equilibrio entre lo realizable y los riesgos de la pared”, afirma Jasper. “Hice mi primer intento a esta ruta en invierno hace ya 20 años; tuve que darme la vuelta. Después de 3 intentos más conseguí la experiencia necesaria. Tienes que tener muy claro lo que es importante en esta pared. Cuando escalé la norte del Eiger mientras rodábamos una película IMAX con John Harlin III (el hijo de John Harlin II, que murió en el descenso tras abrir esta ruta al partírsele la cuerda) me quedé muy afectado por la tragedia que había vivido en su familia.”

“Escalando esta ruta legendaria, no podía parar de pensar en este drama. Mientras escalaba en el lugar en el que John Harlin cayó en 1966, no podía parar de pensar en mi familia y los riesgos del alpinismo me rondaban por la cabeza; ha sido realmente duro ¡Esta vía ha sido la escalada que más emociones me ha provocado de toda mi vida!”

Después de 3 días en la pared, sobre las 8 y media de la tarde, Jasper y Schaeli alcanzaron los 3.970m de la cima del Eiger en puro estilo alpino. Eufóricos pero totalmente agotados, montaron su tercer vivac unos metros por debajo de la cima, en la afilada arista. A la mañana siguiente, un descenso a través de los 700m de la norte del Eiger les devolvió a la civilización.

Texto: Daniela Jasper; Fotos: Frank Kretschmann

Fuente: Barrabes